a que edad le regalaron el diario a ana frank

El presidente de la Facultad Nacional de La Plata, Martín López Armengol adjuntado con la asesora de Derechos Humanos y Políticas de Igualdad, Verónica Cruz, participaron de la inauguración de la exhibe “Ana Frank, una historia vigente” – “ De la dictadura a la democracia: la vigencia de los Derechos Humanos” que se muestra en el patio del Rectorado.

Estructurada al lado del Centro Literario Israelita y la Biblioteca Max Nordau, la Comisión Provincial por la Memoria y el Centro Ana Frank de Argentina, la exposición se va a poder conocer hasta el viernes 2 de septiembre, de diez a 18 horas, en el patio de la presidencia de la UNLP, situada en la avenida 7 entre 47 y 48. La entrada es libre y gratis.

EL ESCONDIDO AL DESCUBIERTO

«Me siento como un pájaro con alas cortadas, que se arroja contra los barrotes de la jaula. ¡Permíteme salir!».

Anna escribió esto sin comprender que, en el momento en que saliese, desearía regresar a ingresar. La vivienda le quitó la independencia, pero la salida le truncó la vida.

Elogio a Ana Frank y su períodico

En su introducción en la primera edición del Períodico en USA, Eleanor Roosevelt lo describió como «entre los mucho más sabios y emocionantes comentarios que he leído sobre la guerra y su encontronazo en los humanos». El escritor soviético Ilya Ehrenburg afirmaría después: «una voz que charla por la de seis millones; la voz no de un sabio o un poeta, sino más bien la de una chavala corriente.» Conforme creció la talla de Ana Frank como autora y humanista, se convirtió en un símbolo del Holocausto y mucho más extensamente como gerente de la persecución. Hillary Rodham Clinton, en su alegato de acogida de un Premio Humanitario Elie Wiesel en 1994, citó el Períodico de Ana Frank y mencionó que «nos lúcida frente a la disparidad de la indiferencia y el horrible precio que piensa para los nuestros jóvenes», que relacionó con los recientes hechos sucedidos en Sarajevo, Somalia y Ruanda. Tras recibir el premio humanitario de la Fundación Ana Frank en 1994, Nelson Mandela se dirigió a una multitud en Johannesburgo, diciendo que había leído el períodico de Ana Frank mientras que se encontraba a pri que «consiguió un enorme aliento de él» . Equiparó la pelea de Ana contra el nazismo con su contra el apartheid, trazando una línea paralela entre ámbas filosofías con el comentario «por el hecho de que estas opiniones son lógicamente falsas, y pues fueron, y siempre y en todo momento van a ser desafiadas por los afines Ana Frank, están destinadas al fracaso».

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