andrea kohler el tiempo regalado un ensayo sobre la espera

En todo momento nos encontramos aguardando algo. Aguardando que suene el despertador, que descubramos qué nos semeja de desayunar, que esta persona nos llame o nos mande un mensaje, que se ardiente el agua, que nos depositen la quincena, que llegue el día a que vas a comer con la tuya familia, que finalice esta cuarentena, que nos llegue el libro que solicitamos en línea, que concluya el planeta o la Tierra reclame lo propio, que llegue la desaparición…

La vida es una incesante espera y no nos ofrecemos cuenta, de ahí que la periodista alemana, Andrea Köhler, efectuó el ensayo literario El tiempo regalado. Un ensayo sobre la espera sobre lo ineludible siempre y en todo momento estar aguardando algo – tangible o intangible– o alguien. Asimismo hace una atrayente reflexión sobre la lentitud, la paciencia y la paz que debe llevar una espera que no llega de manera inmediata por el hecho de que de esta manera, pierde el gratificante o no satisface nada.

Reseña del libro “El objetivo de la novela de amor”, de Vivian Gornick

«Evaluar es una necesidad que disponemos: interpela de forma directa a nuestras angustias, nos calma del lastre de nosotros.»

En el momento en que comencé a leer este ensayo no sabía realmente bien qué me hallaría, pero me agradaba el estilo de la autora y me interesaban los temas que trataba. El eje central es investigar de qué manera se vió reflejado, en la literatura y las vidas de relevantes escritores/as del último siglo, el rechazo al amor romántico o el hallazgo de que este (y el matrimonio) no es lo que les dejaría, tanto a los hombres como a las mujeres, lograr la alegría, hallarse a sí mismos o conseguir la contestación a muchas de las cuestiones que debían contestar por sí solos.

Los usos del tiempo en nuestra acelerada temporada cada vez provocan mucho más atención por la parte de pensadores y críticos. Un caso de muestra es el del académico alemán Hartmut Rosa, que ha centrado su atención en el tema de la aceleración moderna en su ensayo Enajenación y aceleración (Katz, 2016). Su trabajo se relata de manera frecuente en la bibliografía sobre este tema, que medra exponencialmente: en el campo hispanohablante podemos encontrar el increíble Contra el tiempo, finalista del premio Anagrama de ensayo en 2016, cuyo creador es el joven pensador mexicano Luciano Concheiro. Examina la aceleración del tiempo caracteristica de la temporada de hoy y ofrece una filosofía que ayuda de resistencia. Por su lado, en El tiempo regalado, el ensayo que nos ocupa, su autora examina la espera y sus contrariedades, sumándose de esta manera a esta corriente de reflexión sobre el tiempo que se hace eco de los trabajos de Hartmut Rosa .

En este artículo ensayístico con no escasas dosis de lirismo, la periodista y crítica alemana Andrea Köhler, corresponsal en Novedosa York del períodico suizo Neue Zürcher Zeitung, opta por recorrer la literatura y el pensamiento de europa de la modernidad tomando la espera como hilo conductor. “Aguardar es una lata” es la oración correcta con la que se abre este ensayo, en todo el como la autora quiere “rememorar que no es moco de pavo liberarse de la ambigüedad caracteristica de nuestra vida en el pulso característico entre presencia y sepa”. Y inicia esta misión ayudada por autores como Handke, Flaubert, Cioran, Heine, Musil, Marquard, Proust, Sloterdijk y otros varios, primordialmente de tradición europea. Con la atención y el interés puestos en espera, Köhler nos deja regresar desde este enfoque a proyectos tradicionales como la Biblia, Las mil y una noches o Aguardando Godot, de las que quita datos en los que antes no habíamos reparado.

Corresponsal cultural en EEUU del períodico suizo Neue Zürcher Zeitung, la autora y editora, diplomada en literatura y filosofía, se sumerge en las mucho más variadas medites sobre la experiencia humana del tiempo y de la espera.

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Entre el registro filosófico ahora ocasiones rozando el poético, Köhler compone un libro precioso y también capaz cerca de la dimensión temporal, a la que nos encontramos abocados desde del nacimiento, y nos proporciona una muy amplia panorámica de las acepciones que piensa la espera para el hombre. Y más allá de que en el prefacio la autora nos comunica que «la espera es un estado en el que el tiempo tiene dentro el aliento para rememorar la desaparición. No Carpe diem, sino más bien memento mori», asegura asimismo que «sin esperar ser una investigación filosófico de la pausa, este libro se redacta con la promesa de poder apuntar el gratificante de la lentitud y la espera». El título original alemán, Lange Weile, que en traducción así significa transcurso largo -y que remite al substantivo Langeweile, que ha derivado modernamente en ocio, aburrimiento-, se asocia a la iniciativa de holgura de los románticos, el tiempo de solaz, de expansión y recreo, en el sentido kantiano de la ociosidad como trabajo terminado. Esta percepción de recompensa que piensa el transcurso que queda en suspenso se acentúa con las expresiones que cierran el libro: «Kairós, el momento feliz, supone siempre y en todo momento la espera: ese tiempo que en ocasiones es tormento, que en ocasiones perdemos, beatíficos, y que siempre y en todo momento es un obsequio». El ensayo se adentra, ya que, en la ambigüedad del término, juega con los pliegos y repliegues de las conmuevas que nos hace con deliciosa matización y nos convoca a proseguir meditando sobre los misterios.

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