biblia versiulo haer regalo para pedir perdon a otra persona

“Antes sean buenos unos con otros, misericordiosos, perdonándote unos a otros, como Dios asimismo les excusó a nosotros en Cristo”.

Efesios 4:32

Primero tienen que solicitarme perdón

Disponemos el pensamiento de que es imposible perdonar hasta el momento en que nos soliciten perdón. O sea algo erróneo, tenemos la posibilidad de llevarlo a cabo, si bien el otro no se disculpe. Asimismo tenemos la posibilidad de seleccionar ofrecer el paso inicial (Mateo 5:23-26). Seleccionamos liberarnos del enfado y de la amargura por nuestro bien y en obediencia a Dios. La verdad es que sería horrible si el perdón dependiese del arrepentimiento de la otra persona: hay personas que mueren sin disculparse ni admitir sus fallos.

Dios nos dio el más destacable ejemplo, Él tomó la idea al mandar a Jesús aun antes que nosotros pidiéramos perdón por nuestros errores. Lo ofeníamos con nuestras actitudes y expresiones, pero el Padre extendió la mano llena de perdón y aguardó apaciblemente por nuestro arrepentimiento. También sucede con nosotros tenemos la posibilidad de elegir perdonar aun antes que la otra persona se arrepienta. No tenemos la posibilidad de supervisar lo que hacen el resto, pero sí nuestras actitudes y reacciones. Seamos leales al ejemplo de nuestro Señor.

¿Qué afirma la biblia sobre el perdón?

Estos versículos de la Biblia sobre el perdón le recordarán el perdón de Dios y le asistirán a ser mejor disculpando asimismo.

Mateo 18:21-22 21 Entonces se le aproximó Pedro y le ha dicho: Señor, ¿cuántas ocasiones disculparé a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le ha dicho: No te digo hasta siete, sino más bien hasta setenta ocasiones siete.

“La revelación de Dios es contextual y también histórica, no se agota en la Biblia ni en el tiempo de Jesús”, Fidel Mauricio Ramírez.

El Concilio Vaticano II, autoridad máxima de la Iglesia Católica, pide a todos y cada uno de los católicos leer los contenidos escritos bíblicos sabiendo los análisis científicos, literarios, históricos, arqueológicos y otros libres para comprender el sentido original del artículo, enseña el padre Alberto Múnera, jesuita y doctor en Teología.

En este momento, ¿por qué razón meditar que un pasaje bíblico deja comprender la Biblia como un todo? «Es un libro escrito por muchas manos, que recopila distintas perspectivas e inclusive voces contradictorias», añade Carlos Manrique, doctor en filosofía y directivo del Departamento de Filosofía de la Facultad de Los Andes.

El perdón, resolución de resoluciones:

Por el hecho de que de manera anterior a escoger perdonar, he debido tomar una sucesión de resoluciones que organizan el sendero:

  • Decido que mi perdón no dependa de si me lo solicitan o no; lo que lo soliciten o dejen de soliciar es un añadido; el perdón nace de dentro uno mismo. Que el otro reconozca su compromiso o culpa, asistencia, pero no es eso. En ocasiones en las que lo que nos sucede no guarda relación directa con un individuo (catástrofes, atentados,….), sería irrealizable entonces perdonar, por el hecho de que absolutamente nadie nos solicitará clemencia. El perdón no es dependiente de que el otro reconozca el daño que hizo, sino más bien de una resolución personal. Jaime tenía sentimientos muy negativos hacia su padre, que siempre y cuando se dirigía a él era para descalificarle y recordarle que no sería nada en la vida; a lo largo de años estuvo rumiando ese sentimiento y provocando sentimientos de odio hacia quien tanto le logró mal. Su desarrollo terminó en el momento en que, observando a su padre desvalido, dejó de meditar en todo lo negativo y, desde dentro, de manera gratuita, le perdono. Nada cambió, supuestamente, por el hecho de que el padre, en sus instantes de lucidez, volvía al ataque…pero nada era lo mismo, pues desde internamiento Jaume había decidido que no le afectase y había perdonado estos atentados. No hubo que, verbalmente, transmitiese a su padre su perdón. Es suficiente con sentir que se ha perdonado. En el momento en que se solicita, se entrega; en el momento en que no se solicita, se obsequia. Dar, palabra frecuentemente unida al perdón, es un vocablo con matices. Según la RAE, es «permitir, condesceder o otorgar algo que se solicita o pregunta» y, en una segunda acepción, «lleve a cabo merced y felicidad de algo». Si lo piden, primera acepción. Si no lo solicitan, nos fijamos en la segunda, al estimar su gratuidad.
  • El perdón es para uno mismo, no para el ofensor. Y decido, en estas resoluciones parciales, que merezco hacerme ese obsequio.
  • Decido que la persona es mucho más que lo que hace. «Nos importa el otro, no lo que logró puntualmente, que forma parte a un paso en falso en la vida» (Garcia Monge, 1997).
  • Decido no establecerme anclado en el mal que me hicieron, sino más bien continuar adelante. «Qué esencial es que no glorifiquemos el mal ni nos aferremos a él ni nos revolquemos en él. Esto no es dejar que el mal sea mal, sino sea nuestra cabeza. Lo que debemos llevar a cabo esencialmente es dejarlo marchar» (Mattew Fox)
  • He decidido de manera u otra sobrepasar la situación previo a la ofensa.
  • Perdonar piensa, antes, haber decidido terminar con la caza de brujas intentando encontrar de manera compulsiva al culpable. Claro que debemos explicarlo, pero esto no nos irá a margar la vida intentando encontrar lo que posiblemente no se muestre; si definimos a un culpable, posibilita; si no lo definimos, perdono la situación. El auténtico origen de buscar responsables es por el hecho de que nos preguntamos por qué razón en lugar de por qué razón.
  • Perdonar piensa tomar las bridas de lo que deseo llevar a cabo con lo que me pasó. No voy a dejar que me amargue la vida, por poner un ejemplo, no voy a repetir exactamente el mismo accionar (abusador que abusa, por poner un ejemplo, maltratador que maltrata, hiriente que hiere). Decido desanclarme de lo que pasó. Frankl charla de no permitir que el pasado esté interfiriendo en el presente. El pasado, pasado está. El presente es lo que tengo enfrente y basado en las resoluciones que en este momento tomo, construyo el futuro.
  • Decido liberarme de pensamientos negativos y del resentimiento, que parte siempre y en todo momento de la lógica de que las cosas deberían ser de otro modo. Libera del debería del pasado. «Venganza y también furia son 2 energías destructoras que conservan la crueldad y que no contribuyen en lo más mínimo a volver a poner ni la dignidad ni la pérdida. La reconciliación y el cariño sí lo hacen viable y nos asisten a aguantar el mal» (Ela Gandhi, nieta de Mahatma Gandhi)  El resentimiento, la íra y el rencor tienen una secuencia de «ganancias secundarias» de las que en ocasiones no tenemos ganas prescindir, como la sensación de poder y dominio, ser una manera de hallar que el resto hagan cosas y de esta manera tener un método de control sobre ellos. Otras virtudes tienen la posibilidad de ser lo que sirve como explicación para eludir estar comunicado, sirve de protección y nos asegura en la iniciativa de que disponemos razón. Estos sentimientos son o tienen la posibilidad de ser una manera de ocultar otros que menos nos agradan, como el sentimiento de tristeza o de temor. Quiero sentir íra a temor. Pero quizá el beneficio a la que mucho más nos cuesta renunciar es aquella que nos deja vivir siempre y en todo momento en un papel de víctima, lo que nos deja no responsabilizarnos de lo que sucede en nuestra vida e inclusive lo que sentimos. Al lado de esto, hacemos una apuesta por ofrecer paso a los sentimientos positivos, dejarles espacio, algo que es bien difícil pues en ocasiones nos encontramos cargados de negatividad y es lo único que nos incentiva, continuando en un estado de frustración o intolerancia continua.
  • Decido sacarle el poder a quien me hizo daño. Absolutamente nadie puede dañarme si yo no se lo dejo. Absolutamente nadie puede amargarme la vida si yo no le doy el poder para llevarlo a cabo.
  • Decido cerrar puertas y no abrirlas jamás mucho más. Clausurar el pasado, cerrar círculos.
  • Decido no interpretar la ofensa como lo malo que me pasó en la vida. Si lo pienso de esta manera, jamás voy a dejar de sentir mal.
  • Decido ser humilde a fin de que no venza el orgullo. y ubicarnos en situación de igualdad con todos y cada uno de los humanos, puesto que el perdonar no nos hace superiores: «perdonar no nos dota de ningún don que el resto no tengan» (Barbosa  Ramos). Perdonar piensa renunciar al orgullo y entrar en contacto con lo humano.
  • Deseo y decido olvidar el mal. Perdón y olvido acostumbran a contraponerse: «perdono, pero no olvido…». Esta oración, lo reconozco, me parecía un engaño…. el día de hoy comprendo que es verdad que perdonar no piensa olvidar el mal que nos hicieron, es mucho más, es requisito poseerlo presente, pero es olvidar el odio que me generó. No olvido el hecho, pero si el sentimiento asociado. y podré meditar en la persona o personas que me han deteriorado sin precisar odiar. Tim Guenard nos ofrece un caso de muestra en el momento en que excusa a su padre los pésimos tratos: no olvido lo que me hizo, pero olvido el odio que sentía por ti. Su libro tiene ahora un título importante: mucho más fuerte que el odio.

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