carta para decir que el regalo pertenece a mi padre

Es posible que la vida te haya puesto demasiadas piedras en el sendero, que en ocasiones sientas que no puedes mucho más y las noches se hagan eternas dando vueltas en cama. Sé que no es moco de pavo, prácticamente jamás de todos modos. Habitamos una subida incesante que raras veces nos tiende la mano para asistirnos a subir, pero eso no impide que lo hagas, que prosigas continuando a tu ritmo incesante con rumbo a un futuro que sabes te va a hacer feliz.

En el momento en que agarrar sus pertenencias y de qué forma llevarlo a cabo

En multitud de oportunidades hablamos al desafío como un desarrollo individual, en el que cada uno de ellos atiende su mal y va preparando el desarrollo a su modo. Lo que va empedrando en parte el sendero de cada mal son las resoluciones que va tomando en lo que se refiere a sí mismo, a eso que le circunda ahora los hechos que van ocurriendo. Una de estas resoluciones tiene relación a qué realizar con las pertenencias del difunto y cuándo realizar algo.

Sostenerse atento y conectado a eso que uno desea llevar a cabo, a de qué manera desea llevarlo a cabo ahora cuándo está listo o no para confrontar a determinadas situaciones puede ofrecer a cada mala la clave de cuándo y de cuál modo desea enfrentar esta situación. Con la seguridad de que no hay prisa alguna por arrancar esta labor ni existe tampoco una misión concreta (como, por servirnos de un ejemplo, modificarlo todo o retirarlo todo), el desafío puede meditar con tiempo de qué forma desea llevarlo a cabo.

¿Qué se comprende por útiles personales en el divorcio?

Joyas, fotografías, muebles, ordenadores, recuerdos de niñez, bicicletas, aun ropa, se transforman en botín de guerra y por un fundamento, mucho más propio de las indagaciones de Iker Jiménez en su programa « Cuarto Milenio», se hace inexplicable como cuando has salido del residencia todos tus recursos personales se transforman de manera automática en propiedad de quien prosigue ocupando la que en su día fue tu casa.

Hazme caso. Todo cuanto poseas, que enserio desees preservar y continuar teniendo contigo, sácalo de la vivienda común antes que reviente la tormenta del mal con el divorcio.

Una exclusiva forma de ver las cosas

La iniciativa que contamos sobre las organizaciones forma parte al pasado siglo. Hasta la actualidad, hemos puesto el énfasis en el trabajo y en el capital. Pero la creación importante es el día de hoy en la colaboración y administración del capital humano. De ahí que, nuestras viejas lentes de directivos por el momento no sirven. Debemos mudar absolutamente de visión: las construcciones que hemos desarrollado son asombrosamente complicadas, y por el momento no nos dejan contestar con velocidad y eficiencia a los cambios acelerados de un mercado global y sin barreras.

Con tantas reglas y restricciones, y tantas prácticas improductivas, hemos terminado por aniquilar la pasión de nuestros ayudantes. El peso de la jerarquía, la carencia de elasticidad, las asambleas inacabables, el papeleo y la burocracia, los horarios extenuantes, el orden y el mando… Década a década hemos ido agregando estos y otros elementos de dificultad, hasta terminar con la imaginación y la pasión. Y exactamente es imaginación lo que el día de hoy precisan nuestras organizaciones. De ahí que, estimados Reyes, es urgente que nos mande unas lentes novedosas, unos prismáticos o un telescopio si es requisito, a fin de que seamos capaces de ver las cosas de forma diferente, de adoptar un nuevo criterio radicalmente diverso.

HISTORIAS

Amor – esta es la palabra que brincó a mí a la nota redactada en letra grande y roja por Brittany, de 13 años. Yo no sabía leer inglés en ese instante, pero reconocí la palabra amor: ¡Dios te desea! Con Amor, Brittany.

2 fotografías acompañaron la carta – una de Brittany con sus progenitores, sencillamente identificada como madre y padre, y una de Brittany con sus hermanos inferiores, Austin y Brandon. O sea todo cuanto sé sobre la familia que empacó mi caja de regalos, aparte de que la empacaron con el cariño de Dios. No había apellido; Ningún correo o dirección. Anhelo comprender cualquier día a esta familia que empacó mi caja de regalos con el cariño de Dios para lograr decirles de qué manera todavía significa bastante para mí.

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