como darle a tu pareja un regalo si estais enfadados

En el momento en que charlamos y hablamos a crisis de pareja, lo primero es entender el concepto real de este término antes de ingresar a abordarlo en hondura.

No es requisito tener temor a la palabra crisis en tanto que su concepto es “cambio ineludible”, hablamos de un cambio preciso y la palabra no debe tener connotaciones negativas, si bien frecuentemente de este modo sucede.

El sendero de la relación

En el momento de imaginar una relación, acostumbramos a ver que hablamos de un camino por el que paseamos y llegamos a diversos puntos. Pasamos por hacer seguridad, sentirnos cómodos, intimar o llegar a convivir y tener hijos. Frecuentemente estos estados corresponden a etapas prefijadas de pretensiones como el matrimonio o comunicar piso. Las partes sentimentales tienden a apartarse y, si se tiene presente, se calcula que son resultado de primero enamorarse, en el momento en que verdaderamente prosigue el sendero inverso: consigo sentar unas bases que, si se afianzan, me hacen llegar a sentir un amor real, sin dependencias ni vínculos insalubres, por otro. En los primeros instantes de una relación, es simple que todo se mueva y nos hallemos bien juntos. Es en el momento en que la pareja avanza en el momento en que brotan los disconformidades y las incompatibilidades. Esto no significa que, siempre, la relación deba terminarse, sino hubo un desarrollo que no se siguió de forma lineal. Dejamos atrás bases esenciales y hemos corrido hasta lograr el cariño o la alegría a la mayor agilidad viable. A fin de que una relación ande de la forma adecuada, la pareja debe establecerse sobre la base de una sucesión de círculos que tienen que irse atravesando. Comencemos desde el círculo básico, que es la seguridad y, solo en el momento en que este círculo está consolidado, vamos a pasar al siguiente. De este modo consecutivamente hasta lograr la plenitud. ¿Qué círculos hay que ir superando y de qué forma sé que lo hemos logrado?

En este círculo nos ubicamos en el momento en que estamos seguros, la relación nos inspira confiabilidad, hay un respeto, no hay una invasión (de espacio o de tiempo) y tampoco nos molestamos. Sabes que la otra persona no te estropea, y no debes estar a la protectora. Su presencia te genera armonía. Hace aparición con la persona con la que sientes que hay piel. No piensa ninguna amenaza. De ahí que, la emoción que procurará esta seguridad va a ser el temor, lugar desde el que vamos a buscar el acompañamiento y la seguridad. El temor va a ser el que nos alerte de que verdaderamente no hay seguridad.

Una tarjeta de Starbucks.

Evidente que venga recargada a fin de que me logre obtener 2 bebidas y un pastel.

Las esperanzas: “Encertaré”

Trata de entender a la otra persona, no te centres solo en ti

Nuestras esperanzas del tiempo por medio de un complejo desarrollo de estudio, desde nuestras pautas educativas en el ambiente familiar, hasta la predominación del contexto popular o los medios.

Por el momento no es exactamente lo mismo que al comienzo de la relación

En ocasiones, un integrante (o los dos) de la pareja cambia con el pasar de los años y por el momento no es tan atento como a el comienzo. Se aprecia el desinterés, la pasividad y la falta de ganas y singularidad.

Entre las opciones de que esto ocurra es que se haya alcanzado un nivel de tranquilidad y seguridad en el que el otro cree que por el momento no es requisito llevar a cabo mucho más. Si es tu caso, es buen instante para dialogar con su pareja.

Deja un comentario