Cómo guardar una botella de vino abierta

Lo sabemos: tú eres un alma salvaje, a contracorriente, de esas que se sirven un vaso de su vino favorito cuando llegan del trabajo, para celebrar el fin de la jornada, y guarda el resto. No te preocupes, si tienes ese superpoder de abrir una botella de vino y no acabarla entera, eres el indicado para seguir leyendo este artículo. Porque para saber cómo guardar una botella de vino abierta, te damos los mejores consejos y trucos que seguro desconocías, y hacer que cada vez que tomes un sorbo, sea y sepa como el primero.

Cuánto dura una botella de vino abierta

Cuando te sirves una copa, empieza la cuenta atrás para saber cuánto dura una botella de vino abierta. Al descorchar una botella, suceden dos cosas:

  • Comienza a oxidarse: el aire, en pequeñas proporciones, ayuda al envejecimiento del vino y lo hace rico en matices. Pero cuando el vino está demasiado en contacto con el oxígeno, terminará estropeado.
  • Los componentes que le dan sabor, cuerpo, riqueza y, en definitiva, lo que lo hace más especial, empiezan a desaparecer.

El vino es una sustancia viva, por eso, una vez abierto, necesitará de unas condiciones de conservación y ambientales para que no pierda sus propiedades. Por regla general, estos son los tiempos que dura tu vino en las mismas o aproximadas condiciones que cuando se descorcha:

  • Los vinos blancos y rosados pueden aguantar unos tres días en el frigorífico.
  • En cuanto a cómo mantener el vino tinto, dependerá de la variedad:
    • En sus variedades envejecidas (crianza, reserva, gran reserva), pueden mantenerse dos o tres días más después de abierto, siempre que cuides dejar la botella en un lugar oscuro y fresco. Que esté tranquila y sin que la molesten.
    • En cuanto a los vinos tintos jóvenes, pueden aguantar hasta una semana. Esto se debe al efecto de los “taninos”: cuanta más cantidad de taninos tenga, mayor será la oxidación a la que deba enfrentarse, por eso tardará más en hacerlo.
  • El vino dulce será tu compañero de viaje si eres de beber “un sorbito”: aguantará en buenas condiciones varias semanas. Es gracias al propio dulce, que actúa de conservante. Por eso, cuanto más dulce, más tiempo podrás disponer de él con su sabor casi intacto.
  • Los vinos espumosos, por el contrario, son tan volátiles que deberás consumirlos en el mismo momento o no cuentes con ellos más allá de 24 horas después.

Cómo conservar el vino abierto

Una botella de vino abierta se puede consumir desde 36 horas después hasta casi tres días o incluso una semana. Todo dependerá de las propias condiciones del vino y de los factores externos que influyan en él.

Guarda la botella en una zona fresca y seca de la casa

La temperatura ideal de conservación es cualquiera que no supere la de 22 °C. No es necesario que lo metas en la nevera, pero sí será muy útil una vinoteca o unos botelleros para disponerlos bien alejados de la luz, tanto solar como artificial, y aislados de cualquier fuente de calor excesiva. Si optas por usar la nevera, y que lo que trates sea cómo conservar una botella de vino tinto abierta, debes tener en cuenta que perderá parte de su sabor y matices, pero que el frío le vendrá bien para conservar sus propiedades: eso sí, sácalo media hora antes para poder disfrutar de su sabor.

Lo mejor es conservarlos en posición vertical y recta

De esta forma, el aire se minimiza y la superficie del vino entra en contacto con este lo menos posible. Intentaremos que el corcho no esté demasiado húmedo y que la botella tenga el menor movimiento.

Tapa la botella con su corcho

Es el mejor aislante de líquido y el que protege todas sus propiedades sin aportar sabores extraños. Si no tienes el corcho o se ha roto, puedes hacerte con un tapón hermético, como los de DKD Home Decor Gres; con vaciadores de aire, como el Masterpro Automático ABS, o con bombas de vacío para evitar, no solo que se derrame, sino también que disminuya el contacto con el oxígeno y ralentizar el proceso de oxidación.

Haz un trasvase

Mueve el vino, mediante un embudo, a un recipiente más pequeño, que se llene por completo y evite que esté en contacto con el aire.

 

Una vez que tienes estas claves sobre cómo conservar el vino, recuerda: ensayo, error. Huele y prueba el vino, y si sabe bien, adelante. También lo contrario; si ha pasado solo un día y el vino te sabe mal, no lo bebas. Deja a un lado la métrica, los tiempos, las crianzas y juventudes. Recuerda que el momento del vino también depende de tu momento, así que confía en tu paladar y saborea aquello que realmente te esté gustando.

Y ahora que ya sabes cómo guardar una botella de vino abierta, querido y nuevo sibarita, estás preparado para ir a tu supermercado de confianza, comprar la mejor, servirte una sola copa y aplicar los consejos del experto para disfrutarlo hoy, mañana, pasado y lo que aguante con tu indudable adquirida destreza.  

¿Que te ha parecido?

Deja un comentario