como reaccionar al recibir un regalo que no te gusta

Hablamos de en el momento en que detestas que te obsequien cosas, pero no por egoísmo, sino más bien pues sientes que la otra persona no te conoce lo bastante y eso te deprime. Además de esto asimismo sientes que alguien a quien deseas está tirando su dinero a la basura, y con lo que cuesta ganarlo y la multitud que es necesario ese objeto mucho más que tú, te pones aún considerablemente más triste. Según asegura la sicóloga Susan Pease en ‘Psychology Today’ que en el momento en que entre los cónyuges obsequia al otro una aspiradora, la mayor parte de la multitud tienden a meditar que el romanticismo terminó. No obstante, en el instante en que charlamos de joyería, semeja que siempre y en todo momento comprendamos.

Ser grosero, chabacano u ordinario probablemente distanciará a la viable liga de manera rápida. «Como es natural que me siento abochornada en el momento en que me cogen por sorpresa con un obsequio», enseña Newman en el HuffPost. «Recuerdo que me pasó una vez en Navidad con la madre de un amigo, que me logró un obsequio completamente inesperado».

No regresar a regalarlo

Nos encontramos en pos de las donaciones y de obsequiar cosas que jamás vas a usar; pero en esta situación le aconsejamos no darlas. Es malo sostener un obsequio que se espolvoreará en tu armario, pero es peor regalarlo. Si tu novio se enterase sería muy lamentable, guárdalo como un tesoro.

Quizás el obsequio no te haya dado gusto y quizá estés tan molesta que examines a qué se debió ese obsequio. Puedes meditar que no merece la pena estar con alguien cero minorista, que no están premeditados a ello o que no esmera por su relación.

regalo

Sosegada, los hombres son malísimos para mandar indirectos.

¿Qué realizar si no disfrutas el obsequio?

Imaginemos que recibes un obsequio que no precisas o que no disfrutas en el momento en que poseemos una expectativa de recibir algo atrayente para nosotros. Como ahora se dijo, desde adentro se desata una emoción de frustración que tenemos la posibilidad de o no manifestar exteriormente. Comunmente, por educación, no se frecuenta exteriorizar el malestar por el obsequio y se actúa con diplomacia apelando a la relevancia que tiene nuestra preocupación y cariño de la persona que obsequia hacia ti. Más allá de que hay gente que no es con la capacidad de reprimir ese malestar, como es en la situacion de pequeños que todavía no tienen absolutamente desarrolladas sus habilidades sentimentales.

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Falta de empatía

La gente poco empáticas enfocan el acto de obsequiar prácticamente como un deber popular. No se preocupan en investigar los deseos del receptor y acostumbran a obtener algo simple, veloz y también impersonal. Además de esto, tienden a dejarlo todo para el último instante y, la mayor parte de las ocasiones, no cuidan la presentación ni los datos.

La gente perfeccionistas aspiran a la excelencia y no aceptan los fallos. Por consiguiente, van a poner particular precaución en que el obsequio esté en perfectas condiciones y la presentación sea inigualable. Una imperfección en el embalaje va a ser fundamento bastante para modificarlo por otro.

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