cuando esperas un buen regalo y te llega una mierda

«Ensartar, rebaja rebaja, una factura/ de alquiler a medias, copagos,/ transferencias médicas, llevar a cabo el cariño/ en el momento en que la ansiedad lo deja». Azahara Palomeque (1986) toma en su último poemario, Currículo (Ril Editores), el pulso al sin ningún sentido del trabajo turbocapitalista ahora la angustia de una generación, la suya, que está atrapada en el ajustado solapamiento de un diagrama de Venn de 2 círculos donde uno es el apocalipsis planetario, y el otro, el impenitente deber ir cada día a la oficina.

«Lunes de mañana: tu cuerpo se acomodará a la ecuación precisa de una silla». En los poemas de Currículo (Ril Editors) hay permanentes referencias al cuerpo: bilis, encías, ovarios, nudillos… El trabajo es una «especialidad de órganos». De manera frecuente pensamos el trabajo de hoy como algo sin cuerpo, una actividad solo intelectual. No obstante, exactamente la misma la nube digital precisa servidores materialísimos que consumen proporciones ingentes de energía, quien trabaja con un computador no deja de trabajar con el cuerpo y de torturarlo.

Enseguida me percaté de que aquello no era para mí

Fue aprendiendo la carrera, en el momento en que me percaté de que era una pérdida de tiempo monumental. No obstante, decidí proseguir por el hecho de que me dejaba formarme en Estudios de Género que era otra de mis pasiones.

Ahora entonces supe que mi trabajo ideal sería efectuar media día en un gimnasio o escuela de baile y la otra media día en algún centro destinado a la asistencia de las mujeres en pos de la igualdad.

ABANDONOS Y DUELOS: EL NIÑO QUE “PIERDE”

Con relación a los primeros, esos en los que se destaca una expulsión indiscriminada, observamos que forman con esta expulsión un fuera raro, que se les puede regresar persecutorio en el momento en que comienzan a distinguir adentro y lejos.

La tensión no solo no es procesada, sino más bien no sentida. Lo que se reitera es el intento de liberarse de ellos. La angustia como señal de alarma fracasa y el niño queda expuesto a una invasión de estímulos de los que procura vaciarse usando el cuerpo. La cuestión es “echar” todo, desvestirse de toda tensión, de todo mal en un intento de no sentir.

¿Tú te apoyas, Malamadre?

Asimismo me agradaría hacerte una pregunta que hice a esta cliente: ¿Tú te apoyas? ¿De qué forma tiende a ser tu forma de apoyarte? ¿Te charlas con cariño y con amor o, por contra, es tal y como si en el momento de enumerar lo que quieres tuvieses un látigo en tu mano con la que te azotas? Te hago esta pregunta por el hecho de que lo que está dentro es lo que tiende a estar fuera, conque si tu estilo en el momento de hablarte a ti misma es cañero lo mucho más posible es que lo que te llega de fuera asimismo lo sea. Por el hecho de que la primera que tienes que apoyarte con amor, con cariño y con respeto eres tú.

Entre los elementos mucho más esenciales en la pareja es que haya equilibrio entre ofrecer y recibir. En verdad, entre los síntomas que puede ocasionar la presencia de desequilibrio es sentir que no existe soporte. Aquí la comunicación entre ámbas unas partes de la pareja es primordial y se debe tener claro lo que cada uno de ellos hace y qué contribuye cada uno de ellos para hallar que este equilibrio perviva.

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