despues de cada batalla el cid da regalos al rey

Lo que hoy día tiene por nombre magia, pero que en el planeta viejo se integra en nuestra esfera religiosa, se encontraba muy popularizada en el grupo de las civilizaciones de la Antigüedad. En la situacion de Roma, las prácticas dañinos —que en la actualidad se abarcan bajo el término de magia negra— estuvieron prohibidas desde prontísimo, así como se recopila en las 12 Tablas. En todo caso, entre los métodos para ocasionar daño a un individuo era a través de las tabletas de maldición o defixionum tabellae. En esta escena de la serie Roma, producida por la BBC, se aprecia en buena medida la manera en que se consumaba la maldición a través de una.

Estas mesas eran pequeñas láminas de plomo con forma cuadrado. Este material no se eligió a la suerte, sino más bien por la frialdad y el color grisáceo, que se semejan a las peculiaridades que muestra un cadáver o un fantasma; pero asimismo es blando, como la debilidad o la patología que se busca para el desdichado que padece la maldición.

La historia de historia legendaria del cido

El nombre de pila del Cid era Rodrigo Díaz de Vivar; el alias de “El Cid”, que significa “mi señor”, se lo brindaron los moriscos una vez que perdiesen múltiples peleas contra él y sus hombres. Es un hombre honorable, pero sus contrincantes semejan meditar que la manera mucho más simple de neutralizarlo es impugnar su honor. Esto semeja ser bastante efectivo, y está exiliado bajo una nube de sospecha; como recaudador de las cuotas del territorio moro para el rey, diríase que está escatimando una parte del dinero para sí mismo.

regalos

Irónicamente, si bien jamás tocó un centavo del dinero que se encontraba designado al rey, se realizó riquísimo con el botín de las incursiones en el territorio moro a lo largo de su exilio de Castilla.

El Cid es un enorme soldado, con colosal valor y enorme capacidad estratégica. Protege la localidad de Valencia y derrota a los almorávides, lo que le hace recobrar el favor del rey, que está tan complacido por estas acciones que da su bendición a fin de que las hijas del Cid se casen con los pequeños de Carrión. Si bien estos matrimonios son ineficaces por el poco carácter de los pequeños, las hijas del Cid se casan más tarde con los hijos de los reyes de Navarra y Aragón, lo que une a todas y cada una de las zonas de España en solo una y hace más fuerte al nuevo país frente de la amenaza de las fuerzas musulmanas que no tienen la posibilidad de vencerlas en la guerra. Esta es la razón primordial de la veneración que se le rinde al Cid, aun en la actualidad, pues sin él se estima que no habría ninguna España unificada.

Individuos primordiales

El Cid: Rodrigo Díaz de Vivar, Cid Campeador es el héroe y personaje principal más especial de todo el poema. A su alrededor se trazan todas y cada una de las intrigas, peleas, aventuras y desventuras que forman la trama de los distintos cantos.

El rey Alfonso VI: Rey de Castilla, Navarra y Aragón es el señor del Cid, al que primero desterra y después disculpa y regresa a resguardar.

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